Venezuela, una crisis interminable

Tras la autoproclamación de Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela el 23 de enero, la presión sobre el gobierno de Nicolás Maduro está aumentando. Un juego de ajedrez se abrió entre los dos hombres para ganar apoyo popular e internacional en la lucha por el poder. Una crisis política en el contexto de una crisis económica interminable.

Después de perder a su líder Hugo Chávez, que falleció en 2013, Venezuela se ha enfrentado a una terrible crisis económica. Esto se debió a la caída del precio del petróleo en 2014, que representa el 95% de sus exportaciones y cuyo país tiene las mayores reservas del mundo. Como consecuencia directa: una recesión con un descenso del 3,9% del PIB en 2014. Un golpe terrible para la economía del país, que aún no se ha recuperado.

Las causas de la crisis

Se dice que Venezuela ha visto su riqueza nacional reducida a la mitad desde el comienzo de la crisis. A pesar de la subida de los precios del crudo en 2018, la disminución de la capacidad de producción de petróleo (-50% en diez años) y la desintegración de su tejido productivo le impidieron beneficiarse de ella. En estos momentos, la situación humanitaria es especialmente delicada. La hiperinflación ha alcanzado niveles absurdos (estimados en 1.000.000% en 2018). Esto ha llevado al establecimiento de una economía sumergida basada en el trueque. Finalmente, cerca de tres millones de venezolanos han emigrado a través de América Latina.

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La oposición

En 2015, la oposición al gobierno surgió en las elecciones parlamentarias. Desde entonces ha intentado derrocar a Maduro con un referéndum revocatorio, sin éxito. El Presidente venezolano reaccionó con el establecimiento de una Asamblea Constituyente en 2017. Sin embargo, a principios de este año la situación se ha acelerado. Maduro comenzó un nuevo mandato el 10 de enero, después de que la oposición se opusiera a las elecciones presidenciales e hiciera caso omiso de ellas. Pocos días después, Juan Guaidó, presidente de la Asamblea Nacional, se proclamó presidente interino a la espera de nuevas elecciones, afirmando que asumiría “los poderes del poder ejecutivo nacional, para lograr el fin de la usurpación del poder, un gobierno de transición y unas elecciones libres”. Desafió abiertamente la autoridad de Nicolás Maduro, siguiendo una interpretación de la Constitución que considera ilegítimo al gobierno. Por lo tanto, el país tiene un poder ejecutivo de dos cabezas, al igual que el poder legislativo. Una situación insostenible a largo plazo.

Estados Unidos y Rusia

Más allá de este nuevo episodio que ilustra el bloqueo institucional del país, es el posicionamiento de la comunidad internacional hacia estos dos personajes el que parece allanar el camino para una radicalización -violenta- de la situación. Guaidó maniobra para atraer el mayor apoyo internacional, mientras que los aliados del régimen se han levantado para defenderlo.

La comunidad internacional

En la actualidad, se pueden identificar tres grupos principales de países involucrados en la crisis. Entre los partidarios del régimen se encuentran China, Rusia, Irán, Cuba y México. Guaidó, por su parte, reclama el apoyo de Estados Unidos y del “Grupo Lima”, que incluye a Brasil, Argentina, Chile, Canadá y Perú. Dijo que había hablado por teléfono con varios presidentes, entre ellos Donald Trump. Los países europeos (Francia, Reino Unido, Alemania, España entre los más importantes) han dado un ultimátum a Maduro para que celebre elecciones lo antes posible. Un ultimátum rechazado por el presidente venezolano, que también rompió relaciones diplomáticas con Estados Unidos.

EEUU y los bloqueos

Estados Unidos, de hecho, ha tratado desde entonces de sofocar financieramente al gobierno de Maduro. Se han anunciado nuevas sanciones económicas contra PDVSA, la compañía petrolera venezolana. Además, los activos internacionales de Venezuela han sido congelados y deben ponerse a disposición de la oposición. Juan Guaidó está tratando de animar a la población a movilizarse contra el régimen, convocando a manifestaciones masivas. El mando militar, esencial para mantener el régimen, ha reafirmado hasta ahora su apoyo a Maduro. Sin embargo, están empezando a surgir disensiones. Guaidó trató de aprovecharlo ofreciendo amnistía a los militares y funcionarios que se le unieron. Probablemente sea el posicionamiento del ejército en las próximas semanas lo que determine los próximos pasos en el proceso.

Cómo y cuando termina

Por el momento, es imposible prever una pacificación de la situación a corto plazo. Todo lo contrario: el posicionamiento de las grandes potencias internacionales a favor de cada parte favorece la polarización del conflicto. El gobierno se siente atacado por el imperialismo norteamericano (en este sentido, el apoyo de Trump parece complicar la acción de Guaidó con el público) y no cederá el poder excepto por la deserción del alto mando militar.

Tres escenarios parecen probables: un diálogo Guiadó-Maduro que conduzca a elecciones supervisadas por organismos “neutrales”; un statu quo que podría conducir al final de una guerra civil; o un derrocamiento del régimen, ya sea por medios militares o por asfixia financiera. Maduro dijo que estaba a favor de elecciones parlamentarias anticipadas, pero se negó a aceptar las noticias presidenciales. Una oferta inaceptable para la oposición, mientras que el Fiscal General abrió una investigación contra Guaidó.

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