El sistema Colombiano de seguridad social

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Fue concebido como instrumento del proceso de apertura económica, adelantado por el gobierno del Presidente Gaviria, para flexibilizar el mercado laboral en función de la promoción de la inversión extranjera, a la vez garantizar que los fondos de la Seguridad Social actuaran como sector estratégico en la dinamización del mercado de capitales.

OBJETIVOS

La reforma a la Seguridad Social fue publicitada para ampliar la cobertura de las prestaciones sociales, limitadas a un 18% de los trabajadores con contrato de trabajo o relación estable, vinculados al régimen laboralizado del Seguro Social.

Igualmente se planteó como instrumento para construir un sistema de Seguridad Social ante la dispersión de sectores. (Sistema asistencial de atención en salud, cajas del sector público, municipales y locales, seguro social, cajas empresariales, regímenes de subsidio familiar, etc.). Así como para mejorar la calidad y condiciones de la atención, generar competencia entre los organismos prestadores y posibilitar la elección entre las masas de usuarios.

Sin embargo, la reforma supeditó la ampliación de cobertura al “crecimiento de la economía”, el mejoramiento prestacional a la “capacidad de elección” y las posibilidades de construcción de la pensión por vía del esfuerzo individual.

Aunque la presión social impidió el desmonte de los mecanismos de solidaridad y prima media del Seguro Social, la reforma limitó la solidaridad al ejercicio del Estado para controlar la quiebra del sistema financiero, y hacer que por vía del presupuesto nacional se protegiera el manejo irregular del sector.

MECANISMOS

La Reforma por vía de la competencia que ilustra el espíritu neoliberal de la Ley 100/93, conservó gracias a la presión pública, el régimen de solidaridad o de Seguro Social.

Introdujo el régimen de ahorro individual, aplicando la experiencia Chilena de la dictadura de Pinochet, con métodos muy similares en cuanto a la simulación del debate a “pupitrazo Parlamentario”, la exclusión de analistas internacionales del diálogo y la penalización de la protesta social.

El elemento estratégico de la reforma ha sido la publicidad, la presión efectista de códigos comunicacionales, y el tratamiento individualizado de campañas de selección e información fragmentada.

Si la reforma pudo haber dado pie para que el país “hable de la Seguridad Social” como base de generación de una cultura del bienestar, este objetivo se ha aconductado hacia la discusión elitizada, de espaldas a la participación, así como a la realidad de las grandes masas. Para la actual coyuntura electoral es fácil observar, que el tema de la Seguridad Social no se perfila en ninguno de los programas de las candidaturas.

Ha sido la resistencia de importantes sectores sociales (trabajadores, empleados, pensionados, campesinos) quienes incidentalmente se han apropiado, lenta y seguramente de la temática. El sector empresarial así como la tecnocracia estatal le ha dado un manejo monetarista al tema desarticulando su apoyo político, cultural y social.

PANORAMA PRESTACIONAL DE LOS PENSIONADOS

La presión financiera sobre el debate de los últimos 50 años ha querido despojar a la Seguridad Social de su carácter de prestación que responda a la condición social de riesgo. Para ello se ha hecho mano de habilidades teoricistas que buscan individualizar la problemática a través de enfoques Neo-Malthusianos acerca del envejecimiento de la población.

Para los Neoliberales, su fundamentalismo financiero busca someter las condiciones socioeconómicas de la población a proteger, ajustándolas a las tasas de rentabilidad y márgenes de beneficio que favorecen su concentracionismo. Así, queda excluida la política de la Seguridad Social que conserva elementos filosóficos, económicos y técnicos actuariales, susceptibles de ajustarse a cualquier realidad social objeto de beneficio y sujeto de protección.

La reforma en nuestro país se hizo desconociendo el análisis socio-político, económico, cultural y hasta criminal de nuestra sociedad. A pesar de los altos índices de rotación en el empleo, duración e informalidad, etc. paradójicamente los tecnócratas Neoliberales plantean soluciones individualistas para acceder a prestaciones de protección social, confiando en la mano invisible del mercado.

A cinco años de emitida la Ley 100/93, la presión del sector financiero para obligar al desmonte o privatización del ISS, continua utilizando los titulares de los grandes Diarios para profetizar, como desde hace 20 años con la discusión que promovió la reforma administrativa del Seguro Social, en 1977, la quiebra de la única institución de régimen solidario.

Los Antiguos Pensionados

Ligados a esquemas avalados por procesos convencionales, derechos adquiridos, o vinculados al ISS, conservan el acceso a la prestación, manteniendo su capacidad adquisitiva, tal como lo considera la Constitución Nacional, en razón de la estabilidad que las reservas de la Seguridad Social garantizan.

El cálculo de la edad, tiempo de cotización y tasa de reemplazo, ajusta su valoración actuarial a factores socio-culturales y laborales coherentes con la situación particular del país.

El régimen de los antiguos pensionados, como de los que se mantienen en el Seguro Social, por el hecho de sustentarse en el modelo de solidaridad, garantiza que la coexistencia de sanos y enfermos, altos y bajos ingresos, regiones desarrolladas y marginadas, se conserve y sea expresión de su estabilidad.

La protección a los antiguos pensionados, a quienes favorece la “transición” como a quienes permanecen en el modelo de solidaridad (ISS), se hace integral gracias a la Unidad de riesgos (IVM, EGM, ATEP) que favorece a todos los niveles salariales, ampliado a sus beneficiarios (dependientes económicamente o con parentesco de primer grado).

La presión de la competencia si bien ha favorecido al ISS, ha debilitado otras cajas independientes, tradicionalmente regidos por el sistema de “reparto Simple”, cuya dependencia de sistemas presupuestales, municipales, departamentales o nacionales, no le promovieron la creación de reservas y capitales de cobertura, poniendo en peligro la garantía prestacional para sus afiliados y pensionados.

  1.  El período de transición: El período de transición del anterior proceso a lo aplicado por la Ley 100/93, conserva los derechos adquiridos, edad de jubilación y semanas de cotización (500-1.000).

La presión patronal sobre los trabajadores, el auge de la publicidad hizo que muchas deserciones del sistema de prima media hacia el de ahorro individual, regresaran al régimen de solidaridad, después de constatar que ante el concepto pensional de mercado, no cabe el concepto de pensión mínima garantizada para los trabajadores de menores ingresos (1 – 2 salarios).

La ausencia de prestaciones bien definidas, establecidas en razón del ingreso, el soporte de un sistema de capitalización social, con el aporte regular de trabajadores y empleadores, no se deteriora, por la presión financiera, tal como se presenta en el mismo régimen individual.

Razones que no solo rompen el tejido solidario, sino que hace especialmente costoso para el trabajador el acceso pensional, por el deterioro de la tendencia de las tasas históricas de intereses y los excesivos costos en tasas de administración, asegurándose así la defraudación social del sistema pensional, observándose ya en el país, el peligroso lastre de la deserción o marginación de trabajadores pobres, por capacidad de pago, desempleo o informalidad.

El futuro de los pensionados

No todos los futuros pensionados, son ricos, hombres, ni jóvenes. De ahí que los problemas que agregan a los Fondos Privados en su escenario de madurez, sea claro. Si se rompe la solidaridad, si se incrementan los costos de administración, si se acelera la competencia y en el escenario laboral crece el desempleo y la inestabilidad, los vacíos de cotización por evasión, afectan críticamente los mecanismos financieros de la pensión..

Al alargarse en el tiempo la expectativa de pensión, o la acumulación del capital necesario, se presenta una ausencia de aportes entre los trabajadores más jóvenes, cuya baja conciencia y desorganización sindical acelera la evasión, afectando al final el saldo acumulado, que para el caso del régimen de capitalización individual, es lo que le da origen al nivel de las prestaciones.

Si bien muchos defectos del sistema privado solo se observarán en la etapa de maduración, es allí donde el fenómeno se dificulta porque impide tomar medidas reguladoras de compensación.

La desinformación de las AFP sobre el afiliado, y el desconocimiento de los diversos factores por parte del mismo, complican igualmente el asunto. La desinformación focal y general sobre el comportamiento de las pensiones, accesible al afiliado impide ver a este el comportamiento de sus aportes.

A pesar de la desinformación, es muy notorio el efecto de retorno al régimen de solidaridad, luego de percatarse de los peligros en el sector de “rentabilidad individual”, que presenta su pensión al someterse a factores perversos como el comportamiento de las tasas de interés y la tendencia deficitaria del sector financiero en el escenario abierto de la competencia.

En contrario sentido, el comportamiento histórico de las reservas del ISS, permanecen sostenidas y crecientes gracias al incremento de su población y el aseguramiento de la tasa de reemplazo entre el número de trabajadores activos y el número de pensionados.

Actualmente, se adelantan en Colombia, los estudios de historia laboral y actuaría de los afiliados y beneficiarios del ISS, para calcular el comportamiento de caja y de las reservas de la Seguridad Social en relación con la historia laboral, por parte de la OIT. Estudio que está en mora de adelantarse, para demostrar la validez política y sustentabilidad económica del régimen de prima media.

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