Los caminos de Bolsonaro

El 1 de enero de 2019, Jair Bolsonaro, un ex soldado de extrema derecha, llegó al poder en Brasil. Elegido en un discurso de aversión a la izquierda, anticorrupción, conservadurismo social y liberalismo económico, su índice de popularidad cayó muy rápidamente. Cuatro meses después de su toma de posesión, ¿cómo valora el inicio de su mandato?

La transferencia de jurisdicción sobre la demarcación de tierras se percibe como una amenaza para los pueblos indígenas y el medio ambiente.

Promesas de campaña

Jair Bolsonaro se había declarado a favor de flexibilizar la legalización del porte de armas. Sus electores esperaban con impaciencia la adopción de medidas con este fin. Desde el principio de su mandato, firmó un decreto para facilitar la posesión de armas en su país. Entre otras cosas, elimina el requisito de un visado de la policía federal para validar la “necesidad de poseer un arma”. A partir de ahora, vivir en un estado brasileño donde la tasa de homicidios es superior a 10 por cada 100.000 habitantes es suficiente para justificar esta necesidad. Esta cifra corresponde a todo el territorio brasileño.

Las medidas

Además, el nuevo presidente implementó rápidamente su visión de los pueblos indígenas. En Brasil, 850.000 indígenas viven como tribus en vastas reservas protegidas en el Amazonas. Estos últimos cubren el 13% de todo el territorio brasileño. Sin embargo, Bolsonaro ha expresado su voluntad de aprovechar las riquezas de estas reservas. Una medida clave es la FUNAI, la Fundación Nacional India, la agencia gubernamental que desarrolla e implementa políticas relacionadas con los pueblos indígenas. Su misión principal es cartografiar y proteger las tierras afectadas. Sin embargo, la jurisdicción sobre la demarcación de las tierras asignadas a los pueblos indígenas se ha transferido al Ministerio de Agricultura. Esto suscita la preocupación de que los intereses de los agronegocios puedan verse favorecidos a expensas de las tierras y los pueblos indígenas.

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¿Saboteador de su propia política?

La otra medida largamente esperada de su mandato se refiere a la reforma de las pensiones, que el Fondo Monetario Internacional (FMI) considera inevitable para restablecer la economía del país. Un borrador fue presentado al Congreso brasileño el 20 de febrero y actualmente se está discutiendo. En la actualidad, no existe una edad legal de jubilación, sino un sistema que funciona en función del número de años de cotización. Con la reforma, la edad mínima de jubilación será ahora de 62 años para las mujeres y 65 para los hombres. Se calcula que ahorrará 230 000 millones de euros en diez años. Liderado por el ministro de Economía Paulo Guedes, el texto es criticado porque no menciona el caso de los militares. Además, el propio Bolsonaro ha admitido a regañadientes que lidera esta reforma.

La realidad y Trump

En temas relacionados con el desempleo, la delincuencia y otros aspectos de su plataforma electoral, pocos cambios son significativos hasta ahora. Política exterior: el pro-americanismo y el rechazo del multilateralismo

Jair Bolsonaro y Donald Trump dándose la mano. El acuerdo entre Jair Bolsonaro y Donald Trump sería más beneficioso para este último.

Los primeros meses del gobierno de Bolsonaro confirmaron su proximidad ideológica a los Estados Unidos. De hecho, a veces apodado el “Trump of the Tropics”, ha mostrado un verdadero pro-americanismo.

Los dos hombres adoptaron una posición común sobre la cuestión venezolana, pidiendo a Nicolás Maduro que se fuera. Bolsonaro también comparte el deseo de transferir su embajada a Jerusalén y mantiene relaciones amistosas con Netanyahu. Sin embargo, esta determinación aún no se ha hecho. De hecho, esta decisión podría tener un impacto importante en las exportaciones de carne brasileña desde el mundo árabe. Estos últimos representan casi el 40% de las exportaciones de pollo del país, lo que perjudicaría la actividad agroalimentaria del país. Sin embargo, prometió que lo haría al final de su mandato.

Una relación asimétrica

Además, Bolsonaro regularmente toma prestada su afición por las redes sociales del presidente estadounidense, lo que a veces desencadena controversia sobre los polémicos tweets. Al igual que el gobierno de Trump, la política exterior de Bolsonaro se basa en el desprecio por el multilateralismo y las principales organizaciones internacionales. El acuerdo entre los dos países se basó en compromisos comerciales. Por otro lado, Donald Trump se comprometió a apoyar a Brasil como miembro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y a convertirlo en un “gran aliado fuera de la OTAN”. Sin embargo, esta alianza se beneficia de  Sin embargo, esta alianza beneficiaría a Estados Unidos más que a Brasil, según los expertos.

Aliados

Finalmente, la postura conservadora del gobierno llevó a Brasil a firmar la Declaración de Santiago que creó Prosur. Aunque se pretende que la organización carezca de carácter político e ideológico, reúne casi exclusivamente a gobiernos de derecha y de centro-derecha. Sin embargo, la participación de Brasil en el primer foro fue controvertida. En particular, se denunciaron las declaraciones racistas y homófobas del Presidente y su atracción por la dictadura.

Los primeros cuatro meses de Bolsonaro en el poder dieron lugar a un balance desigual. Si bien el nuevo presidente ha puesto en marcha medidas acordes con la plataforma electoral que anunció, aún no se han abordado muchas cuestiones. La reforma de las pensiones, la lucha contra la delincuencia, las cuestiones escolares, por ejemplo, están estancadas.

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